martes, 9 de octubre de 2012

La elección en que voté y no elegí.


Dios o la providencia le ha deparado un destino cruel a nuestra nación, eso si presumo que los primeros orientaron la voluntad popular de la mayoría quien realmente es la que ha deparado su propio flagelo. 

Yo, muy perteneciente a la actual masa que sufre depresión colectiva, reivindico mi malestar. Soy parte de esa generación que creció en revolución y que sin mucha experiencia de ser ciudadano en un gobierno, no he hallado en esta quasi única ocasión una forma de bienestar social para el país, pudiera nombrar cuantiosas causas de oposiciones (inflación, corrupción, falla de servicios públicos, inseguridad, insalubridad, hostigamiento, injusticias, discriminación, entre otros) sin embargo esto es sobrado cuando planeo estampar una mera evaluación del escenario electoral que nos ensombreció. Perdón, si a los amigos del estatismo burócrata o a los fanáticos de la apatía les pudiera parecer dramaturgia pura los enunciados referenciales, no quiero dar imagen contraria de ello, pues no me importa. 

Que sean mayoría (porcentualmente diezmada a diferencia de otros procesos) no significa que tengan la razón y a los que les parezca irrespetuoso por considerar que esto se trata de puntos de vista no los contrarío pues es así, solo que el punto de vista del chavismo no es el mejor para el país. Se agudiza la época oscura de nuestra nación, la promesa de profundizar la revolución no es más profundizar los males y aspectos más negativos de todo este enfermo proceso, la gente que celebraba en el balcón del pueblo lo hacían porque habían "derrotado", "acabado" y afianzado su hegemonía en el poder, eso es lo que buscaban incrustados en toda esta lastimosa jerga militarista y caudillezca en pro de su dictadura de complaciente mayoría. Quizás esta victoria, es la patente de corso que algunos esbirros incrustados en remanentes de instituciones que no han sucumbido a las aristas de la revolución pudieran utilizar para intentar suprimir a la dirigencia en un intento desesperado para evitar el lento, pero constante aumento de la población susceptible de aupar el discurso de un necesario cambio. 

¿Cómo el chavismo puede seguir siendo mayoría? Por una relación multidimensional basada en gasto público clientelar, uso maniqueo del resentimiento y odio social, políticas sociales paternalistas, coerción, dominio simbólico del imaginario popular, uso totalitario del aparato estatal institucional, hegemonía comunicacional, y sin duda mero y simple apoyo. En los dominios de la teoría social y política es conocido que el voto no es la única arista del ejercicio democrático, también es conocido que una de las principales desvirtuaciones de una democracia es cuando esta se guía por la senda de una dictadura de sus mayorías que benefician al dedo de un autócrata, porque a menudo avasalla a la minoría segmental restante. 

En sintonía con mi iracundez y mis miedos, estimaba emular alguna forma de apatía, sin embargo pensé que las cosas que amo, mi familia, mis amigos y mi país, están por muy encima de ello, y cómo abandonar mi lucha cuando esta es una por un país para todos, y con avances sustanciales en el bienestar social, litigar mis anhelos con la querencia del chavismo es pensar que ellos simplemente quiern destruir a la otredad como medio o como objetivo final. 

Es un mal episodio el que tuve retenido en un toldo de la GN con unos compañeros por cualquier causa invencionada en la mente de un déspota de bota mientras de forma aberrante se lucían las complacencias con los grupos radicales del chavismo; con muchas consecuencias se me hizo en instantes tediosa la pugna perenne, pero todos somos responsables, me cuestionaría toda mi vida abandonar mi crítica a esto, a todo, por temer a esto y a todo.

jueves, 2 de agosto de 2012

Ex lumen democrático.



Una revisión sobre la experiencia democrática en el país nos describiría un cataclismo y nos daría a la vez, con un salto atlético, una longeva conformación de progresos democráticos; y en el medio de ambas cosas, justo allí, una larga fluctuación hallada en décadas de una corta vida republicana. Los que por megalomanía nos presumimos académicos siempre llegamos a la conclusión de que nuestra amada sociedad está en una crisis constante, pudiéramos concordar que en la joven historia no conseguimos los elementos de génesis que forjaron nuestros lazos relacionales para con lo público y he allí el mayor estancamiento de nuestros avances y  la mayor preocupación de nuestros retrocesos. En abstracción, esta odisea no es única en el mundo, ni tampoco en el tiempo.            
                    
“Una gran revolución democrática se palpa entre nosotros. Todos la ven;
pero no todos la juzgan de la misma manera. Unos la consideran como
una cosa nueva y, tomándola por un accidente, creen poder detenerla
todavía; mientras otros la juzgan indestructible, porque les parece el
hecho más continuo, el más antiguo y el más permanente que se conoce
en la historia.”     Tocqueville, La democracia en América.

Los venezolanos íbamos en un barco, roído en su caparazón por mal uso, todos fraternamente hacinados con calor y perdidos en ultramar, aún en esas condiciones preservábamos la caribeña costumbre de hacer un bonche en cubierta, aturdidos por las condiciones y mareados por las resacas elegíamos a capitanes que viraban cada cual al mejor punto cardinal, virajes que unidos derivaron en las coordenadas perfectas para llegar a un triángulo de las bermudas, en esa situación estamos.. un montón de mestizos aferrados a los restos del navío intentando llegar como cardumen, como sociedad, a alguna isla cercana para ver cómo nos instalamos a construimos otro barco, elegir un buen capitán con una buena tripulación y partir al bienestar social.

Lo metafórico anterior sin mucha perspicacia describe el naufragio en el que estamos, las variables democráticas colapsan y parecen conquistas olvidadas de antaño; dos cimientos para una buena democracia padecen: nuestro estatus como república se menciona escasamente y su advenimiento en otroros tiempos de independencia fue olvidado; nuestro carácter federal no es bastión de loable lucha a pesar de que fue inexorable en la incipiente conformación nacional. 

En la conciencia del venezolano pareciera que de forma noble solo se conserva como valor democrático el ejercicio efectivo del voto para elegir puestos de mera representación, hay poca transparencia en la información sobre las decisiones y los fondos de las instituciones del Estado, la libertad de prensa está cada vez más autocensurada, la separación de poderes es cuando menos insípida y el estado de derecho está vulnerado por el decadente sistema judicial. Pero ¿qué hay de la población? hay que escrutar con cuidado en el imaginario colectivo para saber dónde está el ejercicio de ciudadanía para la participación en la fiscalización y contraloría de la administración pública, a la par de esta ausencia de participación se fortalece la figura de las organizaciones del poder popular como dependientes en financiamiento y organización del Estado, olvida, al contrario tenemos el escaso número de organizaciones civiles independientes gozan escaso margen de maniobra.

Recibimos embates y difícilmente arribaremos, por lo momentos, al climax democrático. Como es reconocido, en las épocas más oscura de los militarismos y autocracias demagógicas latinoamericanas, Venezuela y su democracia con profundos defectos pero con amplias conquistas, siempre fue un faro cuyo lumen figuraba un estandarte de sólido ejemplo a las demás naciones, hoy en día mientras otras naciones avanzan en aristas más que todo institucionales, nosotros nos flaqueamos por emotividad sintiendo “un despertar ciudadano, por un constante ejercicio del voto, conquista ya ortodoxa he allí nuestro triste retroceso.

“El fortalecimiento de las instituciones políticas requiere la creación de un Poder Legislativo más eficaz y sensible, un Poder Judicial más independiente y una administración más responsable.”Koffi Anam – “Los valores éticos de la democracia” Isla de Margarita, VII cumbre iberoamericana de jefes de estado y de gobierno, 1997. 

sábado, 19 de mayo de 2012

Erario en rojo: el presupuesto nacional en 13 años de revolución



La providencia dotó a la revolución de los mayores ingresos fiscales jamás vistos en la república, el erario se ha vuelto un desfile suntuoso de dinero que entra y que expeditamente sale. Desde 1998 hasta el 2011, el gobierno ha devengado por ingresos petroleros más de 600 millardos de $ e increíblemente más de 700millardos de $ provistos de las actividades no petroleras, para moldear noción de ello, la 4ta república consolidada en 40años gozó de 348millardos de $ por concepto petrolero y una cantidad similar por otros conceptos.
A pesar del ingreso monumental, las arcas de la nación también se han nutrido de deuda "La deuda consolidada del país ahora alcanza US$136.000 millones, el 58% del Producto Interno Bruto, y que antes de que asumiera Chávez esa cifra se situaba en US$35.000 millones." (BBC-2011), deuda que, adicionalmente, significa que del petróleo producido cerca de 500mil barriles estén comprometidos por más de 20 años a convenios con China, el ALBA, entre otros. Es sobrado señalar que esta política no beneficia a las clases más vulnerables, considerando la abstracción de la deuda a -per cápita- y considerando la emisión de bonos para la deuda como beneficio sólo a una élite de venezolanos y a los mercados internacionales.
¿Qué nos queda de un total de ingresos fiscales calculados en más de 1 billón de dólares?
Al cierre del 2011 sólo 53mil millones de dólares repartidos en los diversos fondos. La pregunta obligatoria es: ¿En qué se ha ido la plata? En los gastos presupuestarios de la nación se pueden conseguir cifras insólitas, por ejemplo: el gasto armamentístico para el año 2011 (por promedio anualizado) fue de 2.500millones de $ y el gasto de educación universitaria presupuestado para el 2011 fue de 2.569 millones de $ (MPPEU); otro ejemplo es la oficina nacional de presupuesto (ONAPRE) que sitúa gastos ministeriales en nómina que rondan hasta el 90% de sus ingresos. En la ley de presupuesto vigente se estipula ya una superación con creces del presupuesto de defensa sobre el de la educación universitaria nacional, también es importante señalar que el gasto corriente de la nación equivale a 5 veces más que el gasto de capital y ese curso ha sido constante en los últimos años. 
Entre los gastos que no aparecen reflejados en el presupuesto nacional vigente, pero que son de importancia nacional, están todos aquellos que por vía de subsidios significan pérdidas para nuestra economía y son dos principales: 1) el subsidio a la gasolina que representa entre un 4 al 5% del PIB y según ecoanalítica: “En comparación con el presupuesto asignado para viviendas en el 2011, de 402 millones de dólares, el gasto en subsidio de gasolina es 22 veces más. También supera las partidas presupuestarias en Educación y Salud, 2,1 y 1,2 veces más, respectivamente.” 2) La sobrevaluación del bolívar que el Gobierno lo sitúa en 4,30 cuando el permuta ronda los 9 - 10 Bs. esa diferencia del 4,30 al costo del dólar permuta es una especie de subsidio multimillonario que carga a cuenta del Estado. Ambas políticas no benefician precisamente a las clases menos favorecidas; el subsidio de la gasolina quizás a un escaso porcentaje de la población que goza participar en el parque automovilístico y el control cambiario, ni siquiera ha logrado frenar la fuga de capitales que durante 1959 a 1999 fue estimada en 70 millardos de $ (BCV) y desde el 2003 hasta el 2010 la fuga registrada fue de 113,4 millardos de $.
Si por algún aislamiento dogmatico no preocupa la situación presupuestaria, bastaría dar un crudo ejemplo: en el año 2009 ante una baja del precio del crudo con respecto al 2008 (de 86,49$ a 57,01$) nuestro país entró en recesión y junto con Haití fueron los únicos de Latinoamérica en estarlo durante 2 años paradójicamente para el año 98, el país sobrevivía con un barril a 12 $, ¿cómo el gasto público voraz puede ser tan monumental para colapsar la economía aún con precios bondadoso que en otrora época serían ingresos colosales?
El resultado final es que nuestro gasto corriente se ha esfumado en pésimas políticas públicas que no ha fortalecido el capital social venezolano y por el contrario tenemos cohortes de población fuertemente dependientes que, al vaivén del precio del petróleo, no sabrán cómo contrarrestar sus propias situaciones de vulnerabilidad que el ingreso fiscal venezolano y “buen gobierno” debieron reducir.

@RonaldMonroyUCV